Síguenos:

Hoy celebramos en Paraguay el “Día del Niño”, en homenaje a los pequeños caídos en la batalla de Acosta Ñu, durante la guerra de la Triple Alianza, en el año 1869. La mayoría de los soldados de aquel combate eran niños de entre 6 y 14 años de edad. Todos se convirtieron en héroes al entregar su vida por el país.

Quisiera homenajear a unos niños que son héroes cada día. No pelean en una guerra, pero todos los días son como una pequeña batalla ganada.

Se transformaron en pequeños grandes héroes, sin pedirlo y menos aún sin quererlo, pero le ponen no sólo el pecho , si no también los brazos, la panza, las nalgas, los muslos, los dedos y el cerebro; a la diabetes tipo 1.

Esos dedos, que son como coladores, son las marcas de su valentía; por los más de 4000 pinchazos al año para saber como andan sus glicemias (si hacemos un cálculo promedio de 12 mediciones al día);  número que puede aumentar ante cualquier situación, por enfermedades, deportes, viajes, cumpleaños o simplemente por el sexto sentido que tenemos algunas mamas páncreas.

A ello debemos sumar, los pinchazos de insulina. Más de 1800 aplicaciones en un año, si se aplicarán sólo 5 veces por día; pero también puede variar por diferentes factores.

Chicos que tuvieron que madurar de golpe, pasar de simplemente jugar a tomar decisiones antes de hacerlo; que aprendieron a ser responsables de sí mismos y de sus herramientas para su propio cuidado; que antes de ingerir alguna comida, primero preguntan  o los más grandes, primero contabilizan los carbohidratos.

Aprenden a identificar síntomas, a ser temerosos de su salud, a valorar cada día por la vida.

Ellos son héroes de todos los días, ganadores para siempre.

Feliz día a los dulces campeones !

Homenaje crónico para ellos, como la diabetes lo es.

 

 

 

Síguenos: