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Esta vez, voy a empezar por el final: esa facilidad de ver ocho horas de glicemias en un solo segundo, no tiene precio. El Free Style Libre nos gusta, nos sirve, es práctico y nos ayudó a mejorar los resultados; sin desconocer sus aspectos negativos.

La facilidad de ver 8 horas de glicemias en 1 solo segundo.

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Números y flechas a la vista

Como siempre aclaro que todo lo que escribo lo hago desde mi posición de mamá, sobre todo si voy a hablar sobre nuestra experiencia con una herramienta como lo es el Free Style Libre. Me animo a hacerlo porque, muchas personas, tanto del ambiente “diabetil” y del mundo normal; preguntan por él, sobre todo cuando ven un objeto pegado al brazo del pequeño T-Rex. Por supuesto que mucho se ha publicado ya sobre este comodísimo medidor de glucemias; este post no será el descubrimiento de la pólvora, pero capaz sirva para ayudar a alguien.
Cuando nos preguntan qué es lo que más queremos en esta vida, respondemos casi unánimemente: la cura de la diabetes… Ya bueno, como eso no se puede por el momento; qué sería lo segundo que más queremos? OK, sería evitar los pinchazos! Tanto de aplicar insulina o de medir glicemias.
El Free Style Libre colabora bastante con el último pedido. Se trata de un medidor, cuyo sistema es el monitoreo continuo de glucosa en el líquido intersticial (líquido entre las células). Está compuesto por un lector y un sensor. El primero sirve principalmente para escanear el sensor y mostrar los datos; de la misma manera funciona para medir glucemias y cetonas en sangre. El sensor es el dispositivo que se lleva adherido al brazo por 14 días (teóricamente), el que nos proporciona la información sobre los niveles de azúcar, la actualiza permanentemente y la almacena hasta por 90 días.

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Aplicador y sensor. Fácil de colocar. Habría que mejorar el sonido.

A diferencia de otros medidores continuos, este es “a libre demanda”. Cuando controlábamos las glicemias con tiritas, lo hacíamos hasta 10, 12 o más veces en el día; si había enfermedad, viaje o actividades físicas; con el Libre podemos ver sus números las veces que lo deseemos… nosotros hasta 43 veces por día! Sin embargo, esto no reemplaza a esos pinchazos muchas veces necesarios cuando existen dudas. Y aquí es donde radica la ventaja (o desventaja?) de este novedoso dispositivo: las flechas.
Uno de los principales reclamos hacia el Libre consiste en las diferencias que encontramos entre la medición capilar y el sensor. Y esa disparidad va a existir casi siempre, por el sistema de lectura de la glucosa entre el sanguíneo y el intersticial. Existe un retraso en el tiempo de 10 a 15 minutos entre esas mediciones; pero aunque hayan diferencias, el Libre nos muestra flechas de tendencia y velocidad de ascenso o descenso y un gráfico de las últimas ocho horas de montañas rusas o rectas.

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Diferencia entre medición capilar e intersticial.

Esas flechas que obsesionan y esclavizan, pero nos indican cómo actuar. Ciertamente que las diferencias para nosotros en muchísimas ocasiones han sido muy grandes y aunque eso no me agrade nada, hemos aprendido a interpretarlas. En nuestro caso, cuando las flechas nos marcan una tendencia para arriba: subiendo o subiendo “como cohete”, parafraseando al T-Rex; preferimos medir en sangre para enviar una corrección, pues en la mayoría de los casos la glicemia es mucho menor, de esa forma evitamos una posible hipoglicemia posterior. Lo mismo pasa si está marcando una tendencia para abajo… o abajo “en picada”, en general la glicemia ya está muy por debajo de lo que marca el Libre, así que cuando vemos un 80 con flecha vertical para abajo, ya sabemos lo que tenemos que hacer.

También aprendimos que las diferencias son mínimas o no existen, solo cuando la curva se encuentra dentro del rango y durante un tiempo prudencial… esos días en que parece que la diabetes no existe.

Particularmente, encuentro muchas ventajas, claro que esto es muy subjetivo:

  • La disminución de pinchazos y la economía financiera en tiras reactivas ya constituyen enormes beneficios.
  • Obtener toda la información que nos proporciona el sensor: promedio de glucosa, patrones diarios, tiempo en rango, eventos de hipoglicemias y uso del sensor. Estadísticas muy útiles.
  • El sensor es muy fácil de aplicar, es muy discreto y se puede escanear sobre la ropa.
Datos estadísticos

Datos estadísticos.

Ahorro espectacular de tiempo, en minutos de vida que uno no pierde preparando la tirita, pinchando el dedo y esperando esos cinco segundos interminables.
Independencia para el niño (se mide solo), tranquilidad para la mamá y facilidad para maestros, tíos, abuelos, etc.
• La batería es recargable y dura muchísimo tiempo, hasta una semana dependiendo del uso.
• El costo. Si hacemos un comparativo con otros modelos o marcas de MCG, el Free Style Libre se destaca por su razonable precio, sobre todo si tenemos en cuenta que se calcula que el lector no necesita renovar baterías, un transmisor o un teléfono para ver las glicemias; que además, esto último a su vez depende de que haya buena señal, suficiente batería y sobre todo, que no se robe, pierda, moje o simplemente se deje olvidado por ahí. Esto también puede ocurrir con el lector, pero a éste en general lo tenemos guardado en alguna cartera o mochila, no en la mano a la vista de todos… y casi casi nunca olvidamos de llevar el medidor con nosotros.
Obviamente que el Free Style Libre no nos teletransporta al país de las maravillas, también encuentro varias taras:

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• El adhesivo. Creo que este es su defecto más significativo. No siempre perdura el tiempo estimado de 14 días, y aquí en mi país, donde la media de temperatura es de 35° de calor; el sudor exige que siempre haya que reforzarlo con otro adhesivo. Asimismo, si se va a hacer ejercicio, deporte o simplemente pasar una tarde en la pileta. Esto hay que decirlo y mostrarlo: parece no ser recomendado para pieles muy delicadas o para alérgicos. Las fotos que adjunto son una muestra de ello… y por más de que al T-Rex no le haya afectado en gran medida, esto hay que advertirlo, pues las lesiones se presentan y pueden ser muy graves.
• La duración de los sensores es una lotería, a nosotros nos han durado 5, 7 y los 14 días. Sin explicación posible.
• El lector es sumamente frágil, no soporta golpes o caídas. Inmediatamente aparece un mensaje de despedida.
• Los lugares de aplicación: solo en los brazos. Aunque en cada recambio pasen 14 días como para recuperar el brazo anterior, no siempre desaparecen las marcas. Además, un lugar menos para aplicar insulina si es que se utiliza la terapia de multi inyecciones.
Aunque lo obvio no se pregunta, conviene mencionar:
1 lector = 1 sensor. No se puede usar un mismo lector para varios sensores a la vez. Como todo glucómetro, es un artículo de uso personalísimo.
Sensor desechable. No se puede reutilizar ni reiniciar. Lo usamos, lo desechamos. No se puede hacer trampa, al menos aun no descubrimos cómo!!
• El lector no es impermeable, no… no se puede mojar.

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En el limbo entre el amor y el odio están:
• La ausencia de alarmas: aunque se las puede programar. No logro decidir si las alarmas me van a ayudar o acrecentarán mi obsesión, así que lo dejo así… si las necesito, las programo. Pero están los pitidos, esos sonidos que acompañan a las flechas, antes de ver para donde apuntan, uno ya escucha y se imagina.

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• La posibilidad de visualizar las glicemias plasmadas en un grafico. Ver la película completa: montañas rusas, a veces unas lindas rectas, otras unos picos no muy afilados o curvas suaves. Exigirse a tener esas “curvas rectas” (parece un contrasentido, no?), es muy frustrante cuando no salen sin explicación alguna y la única razón es la caprichosa diabetes.
Empero, ver esas fluctuaciones y sus señales predictivas, nos ha ayudado a detectar patrones y a realizar los cambios más apropiados al tratamiento, disminuyendo notablemente las hipoglicemias y mejorando en otros aspectos.
Definitivamente, lo que me irrita del Libre son dos cosas que van de la mano: el mensaje que empieza a mostrarse tres días antes de finalizar el sensor y aparece cada en cada medición en el último día y su implicancia: un sensor menos.

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El mensaje que nadie quiere ver.

En un país donde el Free Style Libre no está a la venta, ver ese mensaje es como entrar en pánico y desesperación por conseguir más sensores. Movemos cielo y tierra, molestamos a medio mundo con tal de conseguirlos, esperamos semanas o meses para que lleguen; es un esfuerzo tremendo y angustiante. Pero, qué no haríamos por el bienestar de nuestros hijos? La imposibilidad de adquirirlo libremente, por lejos, es el peor problema que le encuentro al Libre.
Deseo con todo mi corazón que este post llegue a las personas indicadas y puedan enterarse de que en Paraguay, somos muchos los que utilizamos este producto en busca de un mejor control de la diabetes y mejor calidad de vida de nuestros hijos. Ojalá maduren la idea de liberarnos de esta carga y este producto haga honor a su nombre y sea LIBRE para todos los que queremos y podemos comprarlo, y los que no pueden, harán lo que sea para llegar a él, no me cabe duda.
Familiares, amigos y hasta personas extrañas colaboran invirtiendo su tiempo para hacernos llegar hasta aquí esos sensores de la felicidad. Infinitas gracias.
Pido disculpas, quedó muy extensa la publicación, pero traté de destacar todo lo que encuentro en este genial producto.
Agradezco a las personas que me ayudaron a escribir este post, colaborando con sus opiniones y también autorizando la publicación de sus fotos… Gracias!!!

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