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Cualquier mamá de niños chicos ( y grandes también) se merece un día de relajación total, cuidando el cuerpo y la mente con reconstituyentes masajes, tratamientos de belleza y todo lo que implique un fantástico día de Spa; mejor si lo compartimos con algunas amigas.

Ayer NO fue uno de esos días de relax. Pero cuando la jornada llegaba a su fin y ví (por trigésima vez) el gráfico de las últimas 8 horas de glicemias del T-Rex, me dije: esto es sólo comparable a esas horas de reclusión en un Spa, donde nada molesta ni preocupa.

Es increíble como la Diabetes ha cambiado nuestra forma de valorar las situaciones de la vida. Antes de su llegada, posiblemente no pensaría dos veces para adquirir un par de zapatos o una linda cartera, si la situación económica del momento así lo permitía. Hoy, todo lo que veo es comparable a una caja de cánulas,  reservorios o sensores… o asimilo ocho horas en rango con suaves masajes en un spa.

La hipo rebelde de la madrugada 😩

La hipo rebelde de la madrugada 😩

Hace días que la Diabetes me tiene con la banderita blanca de la paz🏳… haciendo algunos ajustes en los horarios problemáticos ya identificados.

Cada día es diferente con ella, aunque hagamos lo mismo siempre. Pero es tan caprichosa y bipolar, que frecuentemente nos hace pasar por frustraciones, enojos y tristeza. Pero esta es una carrera de resistencia y aunque nos dé una tregua, no se puede bajar la guardia.

Creo que ningún sentimiento es asimilable al que tenemos las mamas cuando vemos un gráfico con una curva, por lo menos cerca del rango; o un buen número en el glucómetro. Son como pequeñas grandes victorias en este tire y afloje con la diabetes.

En nuestro caso, usamos el sistema de monitoreo flash Free Style LIBRE, así que en cada escaneo veo ocho horas de sube y baja; por eso el día de ayer, cada vez que veía esa curva más o menos dominada, la comparaba con esas horas en algún sitio de relajación y tranquilidad.

Cuando vamos a estos lugares, mientras estamos ahí nos olvidamos de todo por esas horas y luego salimos renovadas para continuar con la realidad. Lo mismo me pasa con esas ocho horas de buenas Glicemias. Me tranquilizan, me dan esperanza pero me recuerda que no hay que bajar los brazos.

Los ajustes son frecuentes, sobre todo con los niños pequeños ya sabemos que no hay descanso posible, sin embargo; algún sosiego se puede encontrar cuando la dominamos, aunque sea por unas ocho horas.

Mamá T-Rex

Mamá T-Rex

Hace muchísimo que no tengo un verdadero día de spa. Creo que todas nos merecemos uno, aunque dure menos horas.

S.G. Mamá T-Rex

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